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Gastón Baquero: el poeta que el exilio no pudo silenciar

Su historia Un niño de Banes que se convirtió en maestro

El 4 de mayo de 1914 nació en Banes, en el oriente de Cuba, un niño que creció en extrema pobreza y que, durante sus primeros años, apenas pudo ir a la escuela con regularidad. Nadie hubiera adivinado que ese chico —provinciano, mestizo, descalzado muchas veces— se convertiría en una de las voces más originales de la poesía cubana del siglo XX.

Desde los once años ya escribía. Sus primeros textos, titulados «Parque» y «Niña muerta», anticipaban la imaginación deslumbrante que definiría toda su vida literaria. Más adelante estudió Ingeniería Agrónoma y se doctoró en Ciencias Naturales en la Universidad de La Habana, pero la academia fue solo un puente: su verdadera casa siempre fue la palabra escrita.

La relación con Lezama Lima es para mí el hecho más importante de mi vida. — Gastón Baquero, en Conversaciones con Gastón Baquero (1987)

Entre Lezama, Piñera y la revista Orígenes

En los años 30, Baquero descubrió a José Lezama Lima por carta, y esa amistad marcó el resto de su vida intelectual. Se integró al grupo de escritores que giraban alrededor de la revista Orígenes (1944–1956), junto a figuras como Virgilio Piñera, Cintio Vitier y Elisio Diego. También fundó la revista Clavileño y colaboró en Espuela de Plata y Verbum.

En 1942 publicó su primer libro, Poemas, que le ganó reconocimiento inmediato, especialmente por los textos «Saúl sobre la espada» y «Testamento del pez». Este último —un canto apasionado a la ciudad de La Habana— se convirtió en uno de los poemas más queridos de la literatura cubana.

1914Nace en
Banes, Cuba
1942Publica su
primer libro
1959Se exilia
a España
1993Homenaje en
Salamanca
1997Fallece en
Madrid

El exilio

España: donde la poesía encontró su segunda vida

En abril de 1959, tras el triunfo de la Revolución, Baquero abandonó Cuba para no volver nunca más. Llegó a una España franquista que no siempre fue amable con él. Fue pobre, fue ignorado durante años, y cargó con los estigmas de ser exiliado, mestizo y homosexual en una sociedad que no siempre entendía los matices.

Y sin embargo, fue precisamente en ese exilio donde su poesía renació de forma asombrosa. Un crítico había escrito antes: «La poesía de Gastón Baquero fue un meteoro fugaz». Se equivocó. En España, Baquero producjo algunos de sus libros más brillantes: Poemas escritos en España (1960), Memorial de un testigo (1966) y, mucho después, Magias e invenciones (1984) y Poemas invisibles (1991).

Sus poemas de esta etapa sorprenden por su humor, su imaginación desbordada y su capacidad de transformar la historia y la leyenda en algo mágico. No hay en ellos resentimiento ni desengaño —hay asombro, hay juego, hay belleza.

Fragmento poético
«Testamento del pez»
Yo te amo, ciudad, aunque sólo escucho de ti el lejano rumor, aunque soy en tu olvido una isla invisible, porque resuenas y tiemblas y me olvidas, yo te amo, ciudad.
Fragmento. © Obra de Gastón Baquero.
¿Por qué importa hoy?

Una voz que sigue hablando desde la página

Durante décadas, la obra de Baquero fue casi desconocida en Cuba. No fue hasta 1994 cuando, por primera vez desde 1959, se celebró en la Universidad de La Habana una conferencia sobre su poesía. En 2001, finalmente, se publicó en la isla una antología: La patria sonora de los frutos.

Su historia es, en cierta manera, la historia de muchos cubanos de esa generación: personas que dejaron todo, que vivieron entre dos mundos, y que —a veces en silencio, a veces en el olvido— siguieron creando. Para los que crecieron en Cuba antes de 1959, Baquero es una figura cercana y emotiva. Para los más jóvenes, es una ventana a un mundo literario cubano que pocas veces se cuenta.

Para saber más

Si esta historia te despertó curiosidad, aquí tienes por dónde empezar:

  • Poesía completa — Editorial Verbum (1998)
  • Conversaciones con Gastón Baquero — Felipe Lázaro (1987)
  • The Angel of Rain — Traducción al inglés (2006)
  • Premio Internacional de Poesía Gastón Baquero (anual, en España)
Un dato curioso

El ingeniero que dejó todo por un verso

Pocos saben que Baquero terminó sus estudios de ingeniería agrónoma y química azucarera. Tenía un título que, en la Cuba de los años 40, significaba estabilidad y respeto social. Lo abandonó sin dudarlo para dedicarse a escribir. Cuando le preguntaban al respecto, respondía con una sonrisa: la poesía era la única profesión que valía la pena.

En mayo de 1997, cuando ya estaba internado en el hospital de Madrid, el Círculo de Bellas Artes y la Residencia de Estudiantes habían organizado un homenaje en su honor. No pudo asistir. Falleció el 15 de mayo de ese mismo año. Pero la poesía que dejó sigue siendo, décadas después, esa «isla invisible» que él mismo describió: invisible quizás, pero imposible de olvidar del todo.

 Gastón Baquero: lo que no se ve (Betania, 2024)

Gastón Baquero (Cuba 1914- España1997), es uno de los grandes poetas de Cuba y de la lengua, que padeció el silencio injusto que sobrevino a su salida al exilio el mismo año del triunfo de la Revolución en 1959. Estuvo vinculado al grupo Orígenes y fue Jefe de Redacción en el Diario de la Marina. Gastón Baquero, lo que no se ve, es una antología de la poesía de Baquero en la que se reúnen textos del poeta según el criterio que tenía de la poesía como género. En este sentido es una selección inédita con un prólogo en el que se detalla este enfoque, basado en las contradicciones del propio poeta sobre su obra.

mas sobre Gastón Baquero en Editorial Betania

https://ebetania.wordpress.com/tag/gaston-baquero/

La presente polémica está completamente olvidada. Se trata de la primera que ocurre entre un intelectual del grupo Orígenes y otro del grupo Avance. Se ha dicho que entre estos grupo hubo un distanciamiento que no fue ni siquiera polémico.
Este texto, junto a la posterior polémica entre Mañach y Lezama de 1949, echa por tierra esta tesis historiográfica.