Al acercarnos al 400 aniversario de la aparición de la Patrona de Cuba, el estudio de estos documentos tiene una importancia excepcional, porque la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de la Isla de Cuba, Reina y Madre de todos los cubanos, es el Primer Símbolo de la Patria, anterior al himno nacional, la bandera y al escudo. Las Guerras de Independencia comenzaron en 1868 con la bendición de las armas de Cuba, colocadas por los mambises ante el altar, a los pies de la Virgen, y terminaron en 1898 en el Santuario del Cobre, cuando los luchadores por la libertad participaron en la Misa Solemne y en el Te Deum por la victoria de las armas de Cuba sobre España y se leyó ante Ella la Declaración Mambisa de la Independencia del Pueblo Cubano. Ella representa la espiritualidad del pueblo, es la figura principal de la religión católica y la devoción más importante. Ella, Madre de Amor Infinito, es reconocida por todos como la Primera Maestra, la Primera Misionera, y la Primera Evangelizadora. La Virgen de la Caridad es el alma y el corazón de Cuba.
Las fotocopias que vinieron de Sevilla y llegaron a Mons. Agustín Román, el Obispo Auxiliar Emérito de la Archidiócesis de Miami el 26 de diciembre del 2009, tienen por fuente diversas signaturas y legajos del Archivo de Indias, proporcionan datos de gran relevancia y permiten confirmar o descartar hipótesis establecidas en investigaciones anteriores. Entre los aportes principales están los siguientes:
Pudo completarse el expediente fechado en 1738 donde aparecen los Autos de 1687-1688 con las declaraciones de los testigos presenciales del hallazgo de la Virgen en 1612 y los sucesos posteriores. Los Autos fueron encontrados en 1973 por el Dr. Leví Marrero en el Archivo de Indias, pero sólo se conocían los Autos de testimonios. La investigación realizada facilitó incorporar a este expediente las 4 páginas de la Real Cédula o permiso real que le sirve de introducción, y 16 páginas de conclusiones y testimonios del Obispo de Cuba Mons. Juan Lazo de la Vega y Cansino.
Facilitó la obtención del Inventario Real de las Minas del Cobre que data de 1648, que es el documento más antiguo que se conoce donde aparece consignado el nombre de la Virgen de la Caridad, así como el utillaje de la ermita que le fue consagrada.
Proporcionó aspectos que contribuyen a confirmar que la aparición de la Virgen tuvo lugar en el año 1612. Es probable que el magno evento tuviera lugar en el mes de septiembre de ese año.
Se lograron pruebas fehacientes, obtenidas en Inventarios Reales que datan de 1608 y 1620, a partir de las cuales se concluye que la imagen de la Virgen de la Caridad no fue traída de España, sólo apareció en la villa del Cobre a partir de 1612, y no tiene antecedentes históricos en ninguna representación europea de la Madre de Dios. Esto sustenta la idea de que la Virgen de la Caridad es autóctona y típicamente cubana, y que apareció en los albores del siglo XVII sin que sea posible precisar su origen y procedencia.
Lo anterior demuestra que la hipótesis sobre el origen español de la imagen, sustentada por opiniones de la historiadora norteamericana Irene Aloha Wright, es sólo especulativa y carece de base documental. El examen de los papeles procedentes del Archivo General de Indias demuestra exactamente lo contrario.
El cotejo de los nuevos documentos con los ya conocidos y su estudio comparativo con elementos que proporcionan otras fuentes, como los archivos cubanos y memorias en narraciones históricas que datan del siglo XVIII, permiten seguir la trayectoria de los lugares donde la imagen de la Virgen de la Caridad fue venerada desde los primeros momentos de su aparición en 1612, así como las etapas e hitos de su trayectoria por tierras de la isla, y con estos elementos incorporar detalles a la historia civil y eclesiástica de Cuba.
Los documentos incorporados a partir de los parámetros de búsqueda suministrados al Archivo General de Indias, hacen posible el examen detallado de ese fenómeno maravilloso de la religiosidad cubana que representa la Virgen de la Caridad del Cobre. Por otra parte, las investigaciones no han terminado y es probable que en breve plazo se pueda contar con otras informaciones relevantes.
Muchas informaciones demuestran el carácter extraordinario del hallazgo. Los indios y el negrito que protagonizaron el encuentro de los cubanos con la imagen de la Madre de Dios bajo el título de la Caridad la encontraron en el momento preciso y en el sitio exacto. Tuvieron que esperar a que el mar, agitado por el paso de una tormenta, se serenara lo suficiente para que la navegación fuera posible sin peligro. Zarparon de la orilla con la orientación correcta y en el minuto predeterminado. La velocidad que llevaban era la necesaria. Unos grados de desviación y jamás hubieran divisado la diminuta imagen de 35 centímetros de alto sobre el inmenso mar interior que es la bahía de Nipe, cuya superficie sobrepasa los 200 kilómetros cuadrados. Unos minutos de retraso o de adelanto, algún cambio de rumbo en la mirada, un poco más de vigor o de cansancio al manejar los remos, y jamás hubieran coincidido las trayectorias de la canoa y de la imagen, y las historias de Cuba y de su Iglesia se hubieran escrito de otra forma.
Lo que se acaba de mencionar es sólo un ejemplo entre muchos. Aparte de esta conclusión, fácil de obtener a través del examen del sitio de la aparición y las circunstancias que rodearon el momento, se podrá llegar a otras deducciones analizando los papeles de época. En el Archivo General de Indias existe una gran cantidad de documentos antiguos de origen eclesiástico y civil que es preciso examinar. Según los especialistas del prestigioso Archivo sevillano, donde se guardan secretos que es imprescindible investigar, el tema no está agotado y es necesaria la presencia de investigadores que conozcan a fondo el tema para realizar nuevos estudios in situ.
Ya se han realizado consultas exploratorias con la colaboración de los especialistas del Archivo de Indias, y se ha constatado la existencia de buen número de legajos de los siglos XVII y XVIII, formados por documentos de origen eclesiástico y civil, donde se espera encontrar nuevas informaciones que directa o indirectamente enriquecerán la historia de la Virgen de la Caridad, emblema de la religiosidad de la nación cubana. Estos legajos ya han sido localizados a nivel de unidades, archivos y signaturas, y solamente falta revisarlos.
El trienio que culminará en septiembre de 2012 con el 400 aniversario del hallazgo de la Virgen Patrona de Cuba, sin dudas el más trascendental de nuestra historia, brinda el marco más apropiado para continuar investigando la trayectoria secular de esta imagen pequeñita que pudo despertar la devoción y la fe más grandes, para convertirse en centro de un fenómeno religioso que desbordó las fronteras de la isla y se ha esparcido por el mundo llevado por la esperanza y el amor de los cubanos.
Dr. Salvador Larrúa